Banco Finterra

El ajuste de la calificación de largo plazo de Finterra realizado el pasado 9 de junio, es reflejo del deterioro en la calidad de sus activos, que ha derivado en provisiones importantes y resultados negativos en los últimos periodos y continuando durante los primeros tres meses del 2020; así como la acumulación de activos improductivos (cartera vencida neta de reservas, impuestos diferidos y bienes adjudicados principalmente) y por consiguiente una disminución en su base de ingresos. Las calificaciones actuales contemplan los retos que enfrenta el Banco para mejorar sus indicadores de rentabilidad y eficiencia operativa, sus concentraciones observadas en su portafolio crediticio por sector y en menor medida por acreditado; así como inyecciones de capital previstas por parte de sus accionistas en los próximos meses.

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